INFILTRACIÓN 

Una infiltración, es el procedimiento en el que se realiza  una inyección de un medicamento en una articulación, una herida, un tejido blando (como un tendon) o un nervio, para que actúe directamente sobre la zona lesionada

Las infiltraciones pueden aplicarse en el interior de una cavidad articular (grandes, como la rodilla y el hombro, o pequeñas como en las articulaciones de la mano) o en los tejidos que las rodean: cápsula, ligamentos, tendones, etc.

Las infiltraciones articulares se emplean en dos grandes grupos de enfermedad articular: la degenerativa (artrosis, por desgaste del cartílago) y la inflamatoria (artritis, por afectación de la membrana sinovial).

 

Entre las patologías que pueden beneficiarse de sus efectos destacan tanto las inflamatorias de origen reumático (brotes de artritis, inflamación de tejidos blandos extraarticulares) como traumático u ocupacional: bursitis, tendinitis y tenosinovitis, epicondilitis, atrapamientos nerviosos, etc.

 

Patologias  frecuentes como el codo de tenista, los dedos en gatillo, el hombro doloroso o el síndrome del túnel carpiano pueden beneficiarse de esta modalidad de tratamiento.