Atención a pacientes geriátricos

Conforme avanza la edad el riesgo de sufrir una fractura ósea aumenta de manera significativa. La osteoporosis o pérdida de densidad ósea es la base fundamental del problema.

El proceso natural de envejecimiento y el aumento de la esperanza de vida hacen que con el tiempo se pierda agilidad, fuerza y sentido del equilibrio, a lo que hay que unir la pérdida de agudeza visual así como el desgaste articular. Lo que se traduce en un aumento considerable del riesgo de caídas, mientras que la fragilidad ósea determina el riesgo de sufrir una fractura ósea.

Algunos ejemplos son:

- osteoartritis de rodilla y cadera

- fractura de cadera

- fractura de codo

- fractura de muñeca